El equipo se conecta mediante un cable USB y
lleva una batería que tiene un poder mayor al de seis pilas AA. Algo que
parecía imposible años atrás, ya se produce a nivel masivo y es portátil.
Todos los implementos que se habían creado
hasta el momento utilizaban metanol o hidrógeno para poder llevar a cabo el
proceso. Pero la novedad de la marca sueca, MyFC (My Fuel Cell), utiliza al
agua como combustible de carga.
Los cartuchos que entran en contacto con el
agua y que renuevan la energía en los móviles son recambiables y tienen un
costo de cuatro dólares. Si bien el sistema es más económico que utilizar las
pilas alcalinas que quedan en desuso tras ser agotadas, el desafío actual es
equiparar el precio con aquellas que son recargables.
Además, el PowerTrekk puede ser utilizado
para tabletas o similares. No solamente se podrán usar los teléfonos en lugares
donde la civilización no haya llegado con su electricidad, sino que en casos en
los que alguien se vea aislado -por un desastre natural o similar- habrá
posibilidades de establecer una potencial comunicación.
El silicio es el componente de los cartuchos
intercambiables. El hidrógeno que se genera tras la combinación con el agua se
mezcla con el oxígeno del aire, lo que produce electricidad para recargar los
aparatos.
Aunque el avance significa una revolución en
la carga de baterías móviles, la industria deberá optimizar el producto, para
que sea más accesible.